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Ciudadanía en sociedades multiculturales y multirreligiosas
DECLARACIÓN FINAL
Nosotros, ciudadanos y ciudadanas del mundo, nos dirigimos a la humanidad -a las personas individuales, tanto religiosas como no religiosas, a las diferentes comunidades culturales y religiosas, a los partidos políticos y a la gente que está en el poder-. Viniendo, como venimos, de diferentes contextos étnicos, culturales y religiosos, hemos experimentado el hecho de vivir juntos y compartir. Hemos abordado cuestiones acerca de la identidad, la cultura y la religión y la ciudadanía en sociedades multiculturales y multirreligiosas. Y a través de los puntos de vista de expertos de diferentes disciplinas, visitas a varias comunidades religiosas y, en particular, a través de debates personales y del intercambio, hemos llegado a las siguientes conclusiones:
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Los "otros" son parte de mí, me ayudan a comprenderme mejor a mí mismo; me complementan, y no deberían resultarme amenazadores.
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Más allá de las diferentes identidades étnicas, culturales y religiosas, compartimos nuestra humanidad.
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Todos y cada uno de los individuos deberían respetar y aceptar las diferentes identidades religiosas, culturales y políticas.
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La religión no debería ser una barrera entre personas, sino un medio para compartir el potencial de bondad de los seres humanos.
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Deberíamos ser conscientes de la dinámica del poder y de lo fácil que resulta dar un uso indebido a la religión para objetivos políticos que desembocan en conflictos.
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Creemos que existen valores y actitudes fundamentales para el diálogo interreligioso e intercultural, tales como la sinceridad, el entendimiento mutuo, la erradicación de los prejuicios y los estereotipos, el respeto, la disposición para escuchar y la voluntad de aprender y amar a los otros.
Proponemos que se fomenten los valores arriba mencionados gracias a la responsabilidad personal y el empoderamiento para una ciudadanía activa a través de la educación. Creemos que el diálogo multicultural y mutirreligioso no sólo es un debate teológico, sino una parte esencial de nuestras vidas diarias. Un ambiente comunitario, como el que hemos experimentado, es primordial a la hora de hacer un acercamiento integral al proceso de diálogo. Personalmente, vamos a propagar el espíritu del diálogo y a difundir los resultados del aprendizaje a través de los diferentes proyectos de nuestras organizaciones y comunidades locales. De todos modos, no se deberían esperar resultados inmediatos, pero el proceso del diálogo constituye el primero y el más importante de todos los pasos. Por lo tanto, todo el mundo debería dar prioridad a estos esfuerzos y dedicarles el tiempo suficiente. Y, además, el hecho de vivir juntos y compartir nuestras vidas durante diez días, a pesar de nuestros diferentes antecedentes de conflicto, nos da motivos para tener esperanza y optimismo de cara al futuro.
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