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Gafas de sol no graduadas
Las gafas de sol no graduadas son un instrumento necesario para la salud de nuestros ojos. Así mismo, también son un elemento estético que en algunas ocasiones no cumplen con las normas de seguridad necesaria. Y es que, muchas veces se le da más importancia a la estética que a la salud, y las gafas de sol que se utilizan no protegen los ojos de las radiaciones naturales del sol.
La mala calidad de las gafas de sol no graduadas puede dañar gravemente nuestros ojos. Unas lentes no adecuadas pueden producir mareos, rojeces, lagrimeo y conjuntivitis. Así mismo, la falta del filtro ultravioleta puede traer a largo plazo la aparición de cataratas. Por ello, es muy importante elegir adecuadamente las gafas de sol no graduadas.
Aquí te resumimos algunos consejos que puedes seguir a la hora de adquirir este tipo de gafas. No olvides que la salud de tus ojos es lo primero.
- Acude a una tienda especializada y realiza tu consulta a un óptico diplomado.
- Ten en cuenta que las gafas deben disponer de la garantía de la CE.
- Las gafas deben tener una protección total contra los rayos ultravioleta. Una lente oscura no quiere decir mayor protección.
- Elige la lente que necesitas, ya que según la actividad que se desarrolla el tipo de lente que se debe utilizar es distinta. Para esquiar por ejemplo, se necesita un protección alta.
- La lente elegida no debe tener graduación.
- Comprueba que las gafas están en buen estado. Es decir, que no tienen rugosidades o puntas salientes.
- No olvides que cada persona tiene una sensibilidad distinta, por lo que no todas las gafas sirven para todas las personas.
Dietas
La obsesión por cuidar nuestro cuerpo es cada vez mayor. Muchas personas creen que están gordas y comienzan a hacer dieta para quitarse esos kilitos que les sobran. Pero hacer una dieta es algo muy serio que debe realizarse con cuidado. Y es que, podemos eliminar de nuestra alimentación alimentos necesarios que pueden poner en peligro nuestra salud.
Cuando se toma la decisión de hacer una dieta, es muy importante dirigirse a un especialista. Y es que, el especialista preparará un régimen según la constitución corporal de la persona y su modo de vida. De esta manera, no pondrás en riesgo tu salud. Así mismo, es muy importante seguir los pasos y recomendaciones del especialista y no tomar medicamentos o sustancias parecidas que ayudan a adelgazar. Esos últimos también pueden poner en peligro nuestra salud.
Hacer una dieta no significa no comer. En una dieta se come de distinta manera y se respetan las cinco comidas principales del día. Si tienes intención de adelgazar, sigue los siguientes consejos y cuida tu salud:
- Antes de comenzar a hacer dieta, piensa si realmente lo necesitas. Quizás te veas gordo o gorda, pero en realidad no es así. Comprueba si tu peso se adecua a tu altura.
- No hagas una dieta por tu cuenta. Acude al especialista, que preparará un régimen específico para ti.
- Sigue los pasos y consejos del especialista.
- Haz deporte.
- No olvides que no existen dietas milagrosas y que hacer un régimen exige un poco de esfuerzo.
Tomar el sol
Con la llegada del verano llega el buen tiempo y la época de broncear nuestra piel. El sol es un gran aliado para nuestra salud, pero también un gran enemigo. Y es que, una exposición prolongada al sol puede quemar nuestra piel, y tener efectos muy negativos en nuestra salud.
Aún así, el sol sigue siendo una fuente de vitalidad. Y es que, activa la circulación, favorece el desarrollo de la vitamina D3, fortalece los huesos, refuerza el sistema inmunológico, equilibra el sistema nervioso, activa las hormonas y combate la depresión. Y además de todo ello, nos proporciona el deseado bronceado.
No hay que olvidar, en cambio, que todas las pieles no son iguales, y cada tipo de piel tiene sus propias características. Las pieles muy claras por ejemplo, necesitan un factor de protección más alto que las oscuras. Asimismo, su tiempo de exposición al sol debe ser menor. En opinión de los especialistas, las personas adultas deben usar como mínimo un factor de protección 15 y los niños y niñas un factor 30. Estos últimos además, no deben exponerse directamente al sol antes de los 2 años. Puedes realizar el test para conocer la sensibilidad de tu piel a la luz solar y conocer cómo actuar correctamente (folleto tu piel y el sol pdf, 74 Kb).
A continuación te resumimos unos consejos para que tu bronceado sea más saludable y más bonito y dure más tiempo.
Aplica el protector 15 minutos antes de exponerte al sol y extiéndelo bien por toda la piel.
- Aplica el protector cada dos horas. El agua, el sudor y el roce de la toalla reducen el nivel de protección.
- No estés al sol durante las horas de más intensidad. Es decir, entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde.
- Toma el sol poco a poco.
- Utiliza durante los primeros días un producto con alta protección. Si estás bronceado o bronceada sigue utilizando el protector.
- A pesar de estar nublado, utiliza un protector.
- Hidrátate bien. Bebe mucha agua y toma cítricos.
- Toma una ducha tibia después de la exposición al sol. No olvides aplicarte una crema hidratante o after sun.
También puedes consultar otros consejos: disfruta del sol pero protege tu piel (pdf, 82 Kb).
Cirugía plástica
Una operación de cirugía plástica es una operación quirúrgica que se lleva a cabo con el objetivo de restaurar o mejorar una determinada zona del cuerpo. Cada vez más personas, y también más jóvenes, deciden someterse a este tipo de operaciones para desprenderse de un complejo, arreglar una zona lesionada o mejorar el aspecto físicamente. En muchas ocasiones, además, la gente decide operarse para buscar el cuerpo 10.
Existen dos tipos de cirugía plástica. Son los siguientes:
Cirugía Plástica-Reparatoria. Este tipo de cirugía procura restaurar o mejorar la función y el aspecto físico en las lesiones causadas por los accidentes, quemaduras y otras causas.
Cirugía Plástica-Estética. En este tipo de cirugía se trata con pacientes sanos, que quieren corregir una alteración de la norma estética. Su finalidad es la de obtener una mayor armonía facial y corporal y paliar las consecuencias del envejecimiento.
En las operaciones de cirugía plástica se suele utilizar una terminología que resulta complicada. Aquí te resumimos las operaciones más comunes y sus términos para que te familiarices.
- Rinoplastia: modificación de la nariz.
- Aumento malar: modificación de los pómulos.
- Otoplastia: modificación de las orejas.
- Lifting: estiramiento facial.
- Botox: eliminación de las arrugas.
- Mamoplastia de aumento: aumento del tamaño de las mamas.
- Mamoplastia de reducción: reducción del tamaño de las mamas.
- Abdominoplastia: mejorar el aspecto del abdomen.
- Lipoaspiración: eliminar cúmulos grasos de zonas concretas.
- Mesoterapia: tratamiento para combatir la celulitis.
No se debe olvidar en cambio, que se trata de una operación quirúrgica como cualquier otra y entraña ciertos riesgos. Se pueden producir hemorragias, infecciones o problemas con la anestesia. Por ello, antes de someterse a una operación de este tipo, es muy importante pensárselo bien y acudir a un buen centro médico. Aquí te resumimos algunos consejos que puedes seguir.
- No olvides que la operación no es la única solución. Antes de decidirte a pasar por el quirófano, ten en cuenta otras posibilidades.
- Infórmate sobre los riesgos y consecuencias que puede tener la operación.
- Visita distintos centros médicos y consultas antes de decidirte. Comprueba que el centro elegido es legal, y dispone de salas de reanimación y UVI. Comprueba que el centro está autorizado por el Departamento de Salud del Gobierno Vasco.
- Comprueba que el médico que te va a realizar la operación está colegiado, tiene el título exigido y experiencia. Acude para informarte al Colegio Oficial de Médicos.
- Exige que te realicen un estudio preoperatorio.
- Infórmate sobre las técnicas y los métodos que se van a utilizar en la operación.
- Pide un presupuesto por escrito.
- Guarda la factura, una copia de la historia clínica y todos los documentos que tengas sobre la operación. Te serán de utilidad si piensas hacer una reclamación.
Bronceado artificial
Con la llegada de la primavera, son cada vez más personas las que desean estar morenas y acuden a centros donde ofrecen aparatos de bronceado artificial. Es una opción estética muy extendida, hasta el punto de que existen equipos de uso doméstico. No obstante, el mal uso de estos aparatos puede entrañar un riesgo para la salud. Además, está prohibido el uso de estos aparatos a personas menores de 18 años. La moderación es la norma a seguir en el bronceado, tanto natural como artificial.
Los aparatos de bronceado artificial están destinados al tratamiento de la piel por medio de radiación, y por ello están equipados de emisores de rayos ultravioleta. Se clasifican en cuatro categorías, que van del UV tipo 1 al UV tipo 4, en función de la potencia de radiación. El UV tipo 4, por ejemplo, se debe utilizar únicamente bajo consejo médico.
Los responsables de los centros que ofrecen estos aparatos están obligados a garantizar un servicio seguro y facilitar siempre la información necesaria para evitar riesgos. En el aparato debe aparecer el número UV, el sello CE que acredita su seguridad y un cartel con información sobre los riesgos y precauciones necesarias. Asimismo, los centros deben suministrar gafas de protección adecuadas a sus clientes.
Con un ligero bronceado nos podemos sentir mejor, e incluso, tomar estas sesiones puede resultar relajante en algunas personas. Con unas cuantas precauciones cuidarás tu piel y tu salud:
- Utiliza siempre gafas de protección suministradas por el centro de bronceado.
- Retira bien los cosméticos antes de la exposición y no apliques ninguna pantalla solar.
- Abstente del bronceado si tomas medicamentos que aumenten la sensibilidad a las radiaciones ultravioletas.
- Respeta el plazo de 48 horas entre las dos primeras exposiciones.
- No te expongas el mismo días al sol y al aparato de bronceado.
- Sigue las recomendaciones sobre la duración, los intervalos de exposición y las distancias de las lámparas.
- Consulta a tu médico si sufres ampollas, heridas o enrojecimiento persistente.
Además de todo esto, puedes consultar más información sobre el bronceado artificial (pdf, 579 Kb).
Tatuajes
Un tatuaje, es la marca o dibujo permanente que se realiza en la piel. Este proceso se lleva a cabo introduciendo pigmentos insolubles en la piel, y para ello, se hace una perforación. Hoy en día, el tatuaje está muy de moda, pero no hay que olvidar, que se trata de una manera de embellecer la piel que se practica desde hace miles de años.
Antes de hacerte un tatuaje, debes tener en cuenta que corres algunos riesgos. Y es que, puedes contraer infecciones, hongos, herpes, alergias, hepatitis B, hepatitis C e incluso el virus del SIDA. Por ello, es muy importante que elijas adecuadamente el centro donde vayas a realizar el tatuaje. Así mismo, no hay que olvidar que algunas personas no pueden hacerse un tatuaje. Son los siguientes:
- Las personas que tienen alguna enfermedad de la piel.
- Personas que tienen alergia a determinados pigmentos y metales.
- Personas que tienen hemofilia o epilepsia.
- Personas que tienen un marcapasos.
Un tatuaje es una pigmentación duradera, es decir, para toda la vida. Hoy en día existen diversas técnicas que eliminan los pigmentos de la piel, pero éstas no son efectivas en su totalidad. También existen otros modos de embellecer la piel, que son menos dolorosos y que duran un determinado tiempo. Estas técnicas son las siguientes:
Tatuajes adhesivos o calcomanías: se colocan fácilmente y resisten al agua y al sudor. Al cabo de unos días desaparecen.
Tatuajes solares: se trata de una pigmentación cutánea natural. Es una lámina adhesiva que se pega al cuerpo, y aprovecha los rayos solares para realizar un dibujo sobre la piel. Se va cuando desaparece el moreno.
Tatuajes de henna: son dibujos realizados con colorantes, sin necesidad de romper la piel. El pigmento se absorbe y dura alrededor de dos semanas. Es una buena solución, ya que evita sufrimientos innecesarios y se puede cambiar de imagen cuando se quiera.
Si has decidido hacerte un tatuaje, te recomendamos que tengas en cuenta los siguientes aspectos. De esta manera, no correrás riesgos.
- Antes de hacerte un tatuaje piénsatelo bien. No olvides que se trata de un dibujo para toda la vida.
- Si eres menor de edad, necesitas el consentimiento por escrito de tu padre, madre o tutores.
- Decide qué vas a tatuarte y dónde. Y es que, según la zona que elijas, el dibujo puede deformarse y el proceso puede resultar muy doloroso. No es recomendable tatuarse la cara y el dorso de la mano. Así mismo, la zona donde te hagan el dibujo, debe estar limpia, sin rozaduras ni quemaduras.
- Asegúrate de que el centro escogido tiene autorización para realizar dicha actividad y de que cumple las normas de higiene y de seguridad.
- Asegúrate de que el tatuador utiliza material esterilizado y desechable, y de que usa mascarilla y guantes.
- Sigue las indicaciones del tatuador a la hora de cuidar el tatuaje.
- Pide y guarda la factura por el trabajo realizado. Te será de utilidad si piensas hacer una reclamación.
- Si tienes algún problema con el tatuaje, acude inmediatamente al médico y haz una reclamación.
- No olvides que, no puedes donar sangre hasta que pase un año desde que te has hecho el tatuaje.
Piercing
El piercing es una perforación en la piel que facilita la colocación de anillos, pendientes o barras de acero. El objetivo del piercing es totalmente estético y busca decorar la piel. No hay que olvidar en cambio, que tu salud se ve afectada y por lo tanto, es imprescindible que te coloque el piercing un profesional. Así mismo, se deben seguir unas normas de higiene y seguridad. Y es que, se pueden producir diversas complicaciones.
Complicaciones generales como infecciones de tipo hepatitis B o SIDA.
Complicaciones locales como desgarros, sangrados, fisuras de dientes, lesiones de nervios y arterias, etc.
Antes de colocarte un piercing debes decidir dónde ponerlo. Según la zona que elijas, el estilo del pendiente cambiará y también el tiempo que necesita la herida para cicatrizarse. Estos son los tipos de piercing que hay:
- Faciales: se puede decir que son los más corrientes. Después de colocarlo, se debe limpiar la herida dos veces al día durante dos meses. Es recomendable que durante ese período de tiempo no se utilice maquillaje.
- Orales: con este tipo de piercing se debe tener más cuidado. Después de colocarlo, es recomendable no beber alcohol, no ingerir comidas picantes y hablar con cuidado. Tarda en cicatrizarse 8 semanas, y se debe limpiar tres veces al día.
- Corporales: se debe tener cuidado con las rozaduras que puede producir la ropa. Por lo demás, se debe limpiar dos veces al día durante un período de tiempo de dos meses.
- En los genitales: este es el piercing más complicado, ya que exige un cuidado y una limpieza muy cuidadosa. Además, necesita más tiempo que el resto para cicatrizarse. En algunos casos incluso 6 meses.
En general, cuando se coloca un piercing no se debe bañar ni en la piscina ni en el mar hasta que se haya terminado el proceso de cicatrización. Por lo tanto, es mejor no perforarse el cuerpo en verano.
Si has decidido colocarte un piercing, sigue los siguientes consejos. Te ayudarán a no poner en riesgo tu salud.
- Elige un piercing fabricado con materiales hipoalergénicos, como oro, plata, titanio, acero quirúrgico o plástico.
- Acude a un centro que está autorizado para realizar este tipo de actividades. Es decir, donde se respeten las normas de higiene y prevención de riesgos sanitarios. Asimismo, fíjate que el material que se utiliza está esterilizado y que es de un sólo uso.
- Cuando te coloques el piercing, no deber padecer ningún tipo de enfermedad o infección, ya que, tu sistema inmunológico puede estar debilitado.
- Colócate el piercing en una zona de la piel en la que no haya rozaduras, quemaduras, granos, reacciones alérgicas, ni síntomas de enfermedades dermatológicas. Así mismo, deben limpiarte y desinfectarte la piel.
- En conveniente aplicarse una vacuna antitetánica. No olvides que no puedes donar sangre durante un año.
- Decide dónde vas a colocarte el piercing, ya que en algunas zonas es más fácil que se arranque, y en otras, la herida necesita más tiempo para cicatrizarse y hay más riesgo de infección.
- Después de colocarte el piercing sigue los consejos del profesional. Deja que la herida se cicatrice y cuida la zona adecuadamente. Si tienes fiebre, enrojecimiento, inflamación, dolor o molestias, acude al médico.
- Pide y guarda la factura. Te será de utilidad si piensas hacer una reclamación.
- Si eres menor de edad, necesitas el consentimiento por escrito de tu padre, madre o tutores.
Cosméticos
Un cosmético es un producto que se puede poner en contacto con la piel corporal. Su objetivo es hacer sentir a las personas mejor, ya que limpian, perfuman, corrigen olores, protegen la piel, e incluso modifican su aspecto. Pero no hay que olvidar, que la mala utilización de estos productos influye en la salud, y por lo tanto, es imprescindible usarlos de una manera correcta. Si no es así, las consecuencias pueden ser graves para la salud.
Antes de utilizar un cosmético, debes tener en cuenta tu tipo de piel, ya que, el producto elegido debe ser adecuado. Hay distintos tipos de piel.
Piel normal. No tiene lesiones y es firme, flexible, fina y de tacto suave. Asimismo, los poros están cerrados y tiene un aspecto uniforme.
Piel grasa. Aparece en la pubertad y afecta a la mitad superior del cuerpo. La piel es gruesa, brillante, húmeda y los poros están dilatados.
Piel seca. Es una piel que ha perdido su humedad natural y su aspecto es de tirantez, es rugosa, sin brillo y algunas veces aparece agrietada.
Piel mixta. Tiene zonas secas, grasas y también normales distribuidas de manera desigual.
Piel sensible. Esta piel es de textura fina y delicada. Se irrita con facilidad.
Si tu piel se irrita fácilmente, ten en cuenta que realizar algunas actividades aumenta la irritación. Son las siguientes.
- Usar agua muy caliente en el baño.
- Nadar frecuentemente en piscinas. El cloro irrita la piel.
- Los cambios climáticos, sobre todo el clima muy frío y seco.
- No aplicarse crema después del baño.
En la sociedad actual existen diversas creencias sobre los cosméticos y los tratamientos de belleza. Pero muchas de ellas son falsas. Por ejemplo, no es verdad que el acné sea contagioso, o que la sauna sea un tratamiento de belleza. Si te dicen que todos los productos naturales son buenos, no es así, ya que, a pesar de que sean naturales, también pueden ser nocivos. Así mismo, no utilices lociones alcohólicas aunque te digan que limpian mejor. Pueden irritar tu piel. Y si has tomado el sol y estás bronceado, no hagas caso a los consejos de no usar de nuevo protector. La piel puede quemarse y es imprescindible usar siempre un protector solar.
Aquí te resumimos algunos consejos para que sepas cómo comprar y cómo utilizar los cosméticos.
- Compra cosméticos que están debidamente etiquetados. Así mismo, elige los que son adecuados para tu piel.
- Lo mejor es utilizar productos hipoalergénicos. Estos cosméticos son menos propensos a causar reacciones alérgicas. Eso no quiere decir en cambio, que no puedan producir alergias.
- Utiliza adecuadamente los envases. Ciérralos herméticamente y no los expongas a la luz solar ni a temperaturas elevadas.
- Ten en cuenta la fecha de caducidad de los productos. No compres envases grandes, ya que pueden caducar antes de utilizar todo el producto. Además, es conveniente reponer estos productos cada tres meses.
- Debido a razones de salud, no compartas tus cosméticos.
- Utiliza en su justa medida las pinturas y los productos para el cabello. Una mala utilización de estos productos puede ser dañina.
- Si notas que el producto que estás utilizando te causa alguna irritación, o reacción suspende inmediatamente su aplicación.
Así mismo, no olvides que antes de llevar a cabo un tratamiento, debes realizar una consulta a tu especialista. Te informará sobre los distintos tratamientos que existen y te aconsejará sobre el que más se adecue a tus necesidades.
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