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Documento final de la Conferencia internacional sobre juventud y conflicto



Diez puntos de partida para mejorar el trabajo con jóvenes en sociedades en conflicto

  Declaraciones del Lehendakari: El Lehendakari dice que la juventud pide soluciones y participar en las decisiones.

  Documento final (pdf, 22Kb)

 

Entre el 18 y el 20 de octubre de 2007 se ha celebrado en Arantzazu (Oñati, Gipuzkoa, País Vasco) una Conferencia Internacional sobre juventud y conflicto organizada por Public Achievement y la Dirección de Juventud del Gobierno Vasco y que ha contado con la colaboración de Baketik, el Centro por la Paz de Arantzazu. Han tomado parte en esta conferencia delegaciones de Israel, Palestina, Armenia, Irlanda del Norte, Isla de Bioko, Egipto, Colombia, Estados Unidos, Cataluña, Galicia y Euskadi.

Uno de los objetivos de la Conferencia ha sido debatir y reflexionar sobre aquellos aspectos prioritarios que podrían mejorar el trabajo con jóvenes en contextos conflictivos en cualquier lugar del planeta. Este trabajo ha dado como resultado este documento que contiene diez puntos de partida a modo de recomendaciones. No se trata de conclusiones cerradas.  Son hipótesis de trabajo abiertas que cada delegación presente en la Conferencia podrá experimentar y examinar en su propio contexto y que en próximas ediciones de la Conferencia serán evaluadas, profundizadas y mejoradas.

 Estas bases parten del reconocimiento del potencial de la juventud y de los y las jóvenes como sujetos de derechos y responsabilidades, y protagonistas de la construcción social. Tienen en cuenta que se proyectan a contextos con una gran diversidad de tipos de conflictos.

A. Principios

1. Priorizar la dignidad humana y clarificar la base ética del trabajo con jóvenes
El trabajo con jóvenes es una práctica ética. Puede ser mejorado si los y las jóvenes y los y las agentes juveniles reflexionan y clarifican conjuntamente los aspectos éticos de su trabajo. Por ello, priorizamos la importancia central de la dignidad humana como fundamento de cualquier construcción personal y social, y la defensa de la no violencia como consecuencia directa de la misma.

2. Incentivar la escucha y la reflexión
 El trabajo juvenil crea espacios donde los y las jóvenes son escuchados y tomados en serio. Se mejora cuando, tanto los y las agentes juveniles como la juventud desarrollan sus cualidades de escucha y de reflexión. Esto incluye una escucha personal hacia adentro y hacia fuera para empatizar con los demás.

3. Promover el aprendizaje a través del diálogo
 Cada iniciativa de trabajo con jóvenes puede convertirse en una comunidad informal de aprendizaje a través del diálogo. En este punto es esencial dar oportunidades a los y las jóvenes para que cuenten sus propias historias y escuchen las historias de otros. En este sentido, resaltamos el valor transformador que tiene celebrar encuentros e intercambios internacionales en otros lugares de conflicto. El crecimiento intelectual se fomenta a través de la interacción entre personas diferentes; incluyendo generaciones, sexos, orientaciones sexuales, disciplinas, perspectivas históricas, religiones, culturas, ideologías, nacionalidades, etc. Cuando estas interacciones están bien estructuradas, proveen los medios para que las personas puedan ver más allá de su situación personal, cuestionen sus asunciones previas y obtengan una mayor comprensión de la complejidad de su propio contexto.

4. Entender y respetar las realidades vividas por los y las jóvenes
 Los y las agentes juveniles tienen que estar atentos a la realidad diaria de los y las jóvenes y respetar sus visiones de la misma sin prejuzgarlas. Esto incluye el contexto único en el que viven, sus particulares identidades, la naturaleza e historia del conflicto y cómo la juventud es tratada por la sociedad. Los contextos de los y las jóvenes están condicionados por estructuras más amplias como la economía, el gobierno, la educación, la policía, la religión, la familia y demás del estilo y este es un factor importante a tener en cuenta en el trabajo con ellos y ellas.

5. Apoyar a los y las jóvenes a aprender a través de la experiencia
 El punto de partida de un trabajo con jóvenes efectivo son sus propias experiencias y el contexto de sus vidas. A través de la empatía y la reflexión, los y las  agentes juveniles pueden ayudar a los  y las jóvenes y a sí mismos a buscar sentido a las experiencias difíciles que ocurren en una sociedad en conflicto y transformarlas en un elemento positivo. Co-crear espacios seguros y libres en donde puedan preguntar y cuestionarse su realidad política y social, es un elemento esencial del trabajo.

6. Entender la tensión entre lo real y lo ideal
 El trabajo con jóvenes es la personificación de la esperanza. Este trabajo surge en la tensión existente entre la realidad vivida de la vida diaria y la aspiración para el cambio positivo. Los y las agentes juveniles necesitan apoyo para desarrollar cualidades analíticas que les permitan comprender su contexto, también para ser capaces de imaginar y de trabajar por una alternativa de futuro.

B. Mensajes a la sociedad

7. Instar a que los conflictos sociales y políticos se aborden constructivamente
 El trabajo con jóvenes en sociedades en conflicto necesita que esos conflictos se aborden constructivamente y que se actúe sobre las causas y estructuras injustas que los promueven. Todo ello requiere un compromiso con el respeto de los derechos humanos, promover el diálogo y la negociación como método de resolución de conflictos, la empatía como una herramienta esencial y una forma de interacción, defender la igualdad y el pluralismo como reglas de convivencia y respetar los principios democráticos y la voluntad ciudadana libremente expresada.

8. Defender el derecho de los y las jóvenes a ser protagonistas del presente
 Los y las jóvenes no sólo son "futuros adultos", sino que también agentes activos de la sociedad de hoy. Tienen derechos a ser jóvenes, a pesar del contexto de conflicto en el que se encuentren y tienen derecho a hablar, actuar, participar y a ser ellos mismos. La sociedad, la administración y los Estados tienen el deber de respetar estos derechos.

9. Tomar conciencia de que el trabajo con jóvenes no sólo es cuestión de jóvenes
 El trabajo con jóvenes también incluye la educación de la sociedad en su conjunto, sobre los y las jóvenes y los derechos, oportunidades y canales de participación que tienen y merecen. La sociedad tiene que escuchar la voz de la juventud porque tienen perspectivas singulares y valiosas sobre los conflictos en los que viven. Se trata de aprovechar sus energías y su poder de transformación positiva de los conflictos.

10. Promover el apoyo profesional e impulso del trabajo con jóvenes y de agentes juveniles
 Aunque el trabajo con jóvenes y los y las agentes juveniles tienen un papel fundamental para transformar los ciclos de un conflicto violento, en muchas ocasiones se encuentran subestimados. Los y las agentes juveniles necesitan ser apoyados social e institucionalmente para evitar el desgaste y seguir mejorando su práctica. Esto implica apoyo económico, oportunidades para el desarrollo profesional, y la adopción de redes de agentes juveniles a nivel local, nacional e internacional.

Arantzazu, 20 de octubre de 2007

 

Fecha de la última modificación: 26/10/2007