Para sobrevivir, los seres humanos necesitan respirar aire de buena calidad 24 horas al día. El tráfico, el consumo de combustibles fósiles y la actividad industrial son, todas ellas, fuentes de contaminación atmosférica, que tiene importantes repercusiones en la salud de las personas y en el buen estado de los ecosistemas. Sorprendentemente, todo este daño lo producen sustancias que forman sólo el 0,1 % de la atmósfera: en realidad, la contaminación es el resultado de diminutas alteraciones locales de la concentración de gases.
Los principales problemas medioambientales asociados a las emisiones atmosféricas son el deterioro de la salud humana, la degradación de los ecosistemas naturales, el patrimonio cultural y los cultivos. Estos efectos suelen ser transfronterizos, ya que los contaminantes atmosféricos pueden ser transportados por el aire a una distancia considerable.
|